lunes, 4 de junio de 2007

A 280 km/hr de la realidad

Columna Publicada el Sábado 9 de Junio del 2007.

Para qué estamos con cosas. A todos los amantes de los automóviles nos habría gustado conducir a la velocidad a la que se hicieron famosos los “muchachines” del BMW de YouTube. Claro, lo negamos. Pero nos habría gustado.

La libertad que se siente arriba de una moto, un automóvil, lo que sea, a esa velocidad….

Y acá el tema de la columna: La Libertad.

En la escala de valores contemporánea, la libertad aparece como el bien fundamental, al que todo hombre y gobierno tiende: asegurar la libertad personal. En contraste, reaccionamos suspicazmente ante el concepto de verdad. La verdad ha sido a menudo un pretexto para limitarla. Incluso Pilatos se sintió atado de manos antes de condenar a Jesús al dudar de su verdad (¿qué es la verdad?, Jn 18; 38-39). Sí, porque en términos modernos, la libertad quiere significar que nuestra voluntad es la única medida de nuestra acción, pasando a ser la regla de nuestros tiempos, “sé libre, haz lo que quieras”.

Ahora, ¿En qué medida es libre la voluntad?. ¿Hasta donde es razonable? ¿Es una libertad no razonable realmente libertad?, decía Joseph Ratzinger en un número de Humanitas. Y la respuesta parece ser que no. Por lo menos no es razonable correr a 280 km/hr por una autopista repleta de camiones.

Parece ser entonces que el concepto de libertad requiere una interacción continua entre la voluntad y una razón común compartida por todos. Y precisamente es a eso lo que apunta la libertad. No es libre lo que no se ordena a la verdad.

Ahora, ¿qué es la verdad al día de hoy?.

Claramente, conduciendo a 280 km/hr lo más probable es que yo tenga mi verdad personal, lejana, muy lejana a la real. Lo más parecido al “seréis como dioses” del Génesis.

Yo, adulto, hago lo que quiero. Es mi verdad. ¿Cuántos no tenemos posturas similares?.

Queridos lectores: Reflexionemos acerca de “la” verdad, no “nuestra” verdad. Es una, está, anda por ahí, esperando que la encontremos.

1 comentario:

Pablo dijo...

"Ama y Haz lo que quieras", he ahí el secreto de la Libertad. Buena columna Felipe.