miércoles, 20 de junio de 2007

¿Quién merece ser millonario?

Columna Publicada el Sábado 23 de Junio del 2007.

Don Francisco ha dado en el clavo al reformular el formato del programa que muchos comenzaremos a ver en las próximas semanas. Da esperanzas a quienes necesitan dinero, para obtenerlo de la mano de nuestra querida farándula, el circo romano actual.

Sí, porque este Domingo recién pasado, muchos chilenos y chilenas se quedaron con las ganas de comprar –con el dinero que no tienen- ese regalo al Papá que celebraba su día.

El “Papá Digital”, invento de los medios, hace saber a los consumidores que es fundamental tener un pendrive de 2 GB, un notebook, una afeitadora que funciona con gas o quizás que cosa. Y así vamos cayendo en el descrédito de que no tenemos lo suficiente para cubrir las necesidades de quienes nos necesitan. No tengo para ese iPod que tanto anhelo…. ese “plasma” de 42”, y así.

La realidad es otra. Los medios son tan efectivos que van creando necesidades artificiales e inexistentes, y así llegamos a añorar más y más cosas que hasta hace unos años no necesitábamos. La felicidad se va transformando en ese bienestar dado por el "tener", y entre todos, acomodados y no, se va creando un estado de disconformidad enorme.

Nunca se tiene todo lo que se desea, siempre se desea más, y todos alguna vez sentimos encono –sobretodo quienes tienen menos- de no ser “millonarios” como Don Francisco y el opinólogo de turno espera que seamos.
Este hecho no es menor. El que aparezcan en los medios, cada vez más modelos de éxito basados en el nivel de tecnología, mujeres, deportes, etc, va creando un sentimiento de amargura que es mayor para las clases más frágiles de nuestro país, que además son quienes se dan menos cuenta que en realidad todas estas cosas son artificiales, y que esta no es la verdadera felicidad.

No es “más” quien tiene un subwoofer en su habitación, ni quien conduce un automóvil caro o del año. No es más quien esquía en Valle Nevado o vacaciona en el extranjero. La felicidad se alcanza con cosas mucho más sencillas: Estar bien con nuestra familia, con quienes tenemos a cargo o quienes nos emplean, estar en gracia de Dios. Esa “mística ojalatera” (ojalá esto, ojalá aquello…) es camino seguro a la tristeza y al fracaso.

Aprendamos a ser felices con lo justo, justa medida de lo que merecemos.

1 comentario:

Paula O'Reilly dijo...

Que buena tu refleccion de lo está pasando ahora...es cosa de leer o ver los medios y de escuchar.
Para eso estamos nosotros querido amigo, estamos llamados a mucho mas que "un plasma super sonico".

"Todo lo vitaliza el espíritu vivificante, y cuanto más noble y fuerte, tanto más domina a la materia corporal."