domingo, 7 de febrero de 2010

Papeles

Felipe A. Castillo Farías, desde Madrid, España

Sacado del libro “Después de Amar te amaré”, de Javier Vidal-Quadras. No sé si estará en Chile, por lo que, sin permiso del autor (no creo que se enoje), me atrevo a publicar algunas de sus ideas aquí.

“He escuchado más de una vez a quienes dicen que no necesitan papeles para casarse. ¡Menudo descubrimiento!, solo un Kafkiano impenitente sería capaz de cifrar su amor en un papel. De hecho, el papel es un invento relativamente reciente, o sea que buena parte de la gente se casó, literalmente, sin papeles.

Lo que quieren decir los que repudian los papeles es otra cosa.

Algunos quieren decir, creo, que es mejor que no quede constancia en ningún sitio porque, en el fondo, dudan de su propio amor (es como el que deja de fumar y no lo dice por si acaso vuelve, porque decirlo compromete); digo yo, porque si no, no se acaba de entender por qué les molesta que quede constancia: a la gente sencilla no le importa que se conozca su amor, ni que quede por escrito.

Otros, me parece, confunden a Dios con un papel (lo cual denota una ceguera muy preocupante), y prefieren que no haya papeles para ocultarse a los ojos de Dios. Desde luego es un gesto inútil, porque Dios estará querámoslo o no, pero, en fin, cada uno ve las cosas según la profundidad de su mirada.

Para los bautizados, más que un papel, Dios es un sello que se imprime (se vuelve a imprimir con carácter especial) en el alma en el momento de contraer matrimonio. Para los bautizados el matrimonio es sacramento, y eso es mucho decir. Y si no es sacramento tampoco es matrimonio (pero esto lo dejaremos para otra ocasión).

No es para tomárselo en broma. Es una certeza. ¿Y qué implica? Muchas cosas. Entre otras, éstas:

Una ventaja cualitativa importante: si uno cuenta con Dios, el compromiso matrimonial es más fácil, porque Dios puede siempre más que uno mismo y suple con creces cuando las fuerzas flaquean (que flaquean, no nos vamos a escandalizar a estas alturas).

Una diferencia, también cualitativa, seria: lo que sin Dios es una mera trayectoria humana, se convierte con Él en vocación, es decir, llamada y encuentro, camino de santidad. Esto es muy fuerte como para soltarlo en un libro con el nivel de frescura de éste, pero es que las verdades son como son. La consecuencia más evidente es que ya no hay que buscar más: Dios está en nuestra casa, y nuestra cama (sí, he dicho bien, nuestra cama) se convierte en el altar de nuestra entrega.

Y también una tranquilidad, sinceramente, porque las cosas siempre funcionan mejor cuando uno desconfía mucho de sí y confía mucho de Él; eso sí, con el mazo dando que la estaca no se clava sola por más que uno ruegue (salvo casos muy excepcionales…, tanto que seguro que el nuestro no es de esos).

Dios no se apaga. Está ahí, iluminando sin descanso. Basta con subir las persianas para que entre. Hay que abrir los párpados, que es su postura natural, para cerrarlos hay que hacer fuerza. Entonces las cosas se ven desde otra perspectiva, la de Dios, que es muy alta. Y todo se redimensiona; de pronto, lo que parecía grande se ve pequeñito. No les engaño. Pruébenlo”.

Comentarios al blog: www.consequor.blogspot.com

5 comentarios:

Verónica Esparza dijo...

Voy a buscar ese libro! Gracias por compartirlo...

Lorena Machuca W. dijo...

jaja. No lo conocía y debo admitir que me reí a carcajadas con eso de que "no haya papeles para ocultarse a los ojos de Dios". ¡Saludos compatriota! Te ves muy pequeñito para ser cirujano sí XD

Lorena Machuca W. dijo...

Y no conozco ese diario de acá, pero te falta el botón de follow, qué lástima..

Felipe A. Castillo Farías dijo...

Pucha, el link.... ya no existe!, veré si lo logran re lanzar en internet. A ver que pasa.

Saludos cordiales,

Ariadna Lira dijo...

Vaya eres médico, muchos como los testigois de geová opinan que ustedes van en contra de los designios de Dios, otros que son su herramienta.Hablar de él siempre es consecuencia de debates y hasta guerras, cuando filosofías autóctonas como las nahuas (las que admiro)dicen que él es el universo, la vida misma y somos la extensión de él, la luz, le sol.La eterna explosión.Gracias por compartir ese fragamento.Saludos.