viernes, 13 de noviembre de 2009

Por qué no vivir con ella

Felipe A. Castillo Farias, desde Madrid, España

La liberalización de la cultura española ha avanzado rápido. Dicen que hace unos años, cosas que hasta entonces eran poco usuales, ahora se han hecho pan de cada día. Hoy por ejemplo, quienes tenemos novia y queremos vivir cada uno por su lado, somos vistos como “raros”. Lo “normal” es vivir con la pareja, si es que llegada una edad ambos trabajan y siguen solteros. No me queda clara la ventaja que alegan quienes promueven estas prácticas, pero bueno, vamos a ver cuáles son.

La más fácil de rebatir es la de quienes no creen en el matrimonio. Dicen que no hay por qué ponerle nombre al compromiso que existe entre un hombre y una mujer, el matrimonio es una “formalidad” innecesaria, algo que está de más, por lo tanto, nos “juramos” amor eterno y ya está. Es una postura respetable, pero la respuesta varía cuando pregunto si alguna vez han soñado con tener su propia casa. La mayoría de la gente responde que sí, y es que esto es algo parecido. No es lo mismo alquilar una casa que comprarla. Cuando se alquila, la casa no se cuida como cuando es nuestra. Si ya la compramos, la cosa es diferente. Intentamos hacer que esté bien cuidada, si hay algo que se estropea, procuramos arreglar el desperfecto, y así. Es que el matrimonio, como la convivencia, no es solo un nombre, es toda una institución que hace que eso sea diferente. Al casarse, nos “compramos” el uno al otro, para siempre (claro, si es que lo entendemos así…), intentando hacer que el vínculo crezca y cada vez se haga mejor. No es lo mismo que alquilar, aunque en ambos casos tengamos donde dormir y hacernos la comida.

Otro punto, es el de quienes quieren “probar” la convivencia antes de casarse. Acá me ha tocado ver una serie de experiencias, algunas buenas, otras no. Suele pasar que cuando una pareja comienza a convivir en este plan, comparten el pago de una vivienda, las cuentas, etc. Muchas veces eso ata más que lo que une. Me ha tocado ver a gente que no está satisfecha con su relación, pero prefiere seguir conviviendo porque solo no podría costear los gastos que sí logra solventar viviendo en pareja.

No creo necesaria la convivencia de prueba. Lo importante en las relaciones es sembrar el amor, y eso se puede lograr viviendo cada uno en su casa. Pasa a veces que la convivencia lleva a prácticas que confunden en esta línea, y se terminan cultivando situaciones de enamoramiento en vez de amor verdadero. Es verdad que el amor es ciego, y conviviendo se hace a veces más ciego aún.

Hay otras cosas además. Debemos tener en cuenta, que el amor que sea fundamento de una unión perenne como el matrimonio, debe ser un amor de entrega, y no un amor condicionado al “qué me dan a cambio”. Eso termina en egoísmo, y una unión que se basa en el egoísmo termina mal. Muchas de las uniones que vemos hoy destruidas, no son fruto de que no han convivido antes de casarse, como suelen argumentar algunos, sino por el egoísmo imperante de quienes se unen en ese vínculo.

Procuremos cultivar el amor, para así decidir de verdad si nuestras/os novias/os son para toda la vida.

Comentarios al blog: www.consequor.blogspot.com

10 comentarios:

José Galaz dijo...

Muy buena tu columna Felipe, el matrimonio debe ser la base de nuestra sociedad, para que sea coherente y cada vez mejor. No sé si te enteraste de lo que están legislando acá en Chile sobre las uniones de hecho, pero si seguimos con este tipo de conductas, dando cabida a situaciones indebidas (por el momento quieren legislar las uniones informales heterosexuales, pero terminaran por legalizar uniones antinaturales como son las homosexuales), vamos a terminar derribando nuestro pilar fundamental: el matrimonio.
P.S: No se si te acuerdas de mi, estudié en el Unco y ahora estoy en 2° de medicina en la U. de los Andes. Saludos

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Hola Felipe, hace tiempo no venía a tu blog. No estoy de acuerdo en lo que planteas, porque hay afirmaciones sin sustento, y sobre todo con tu analogía con la casa propia y la alquilada.

Una familia que alquila, también cuida la casa, pues ese lugar que legalmente no les pertenece, es su hogar. Es decir, más allá de lo que establecen las leyes en cuanto a la pertenencia, ese lugar es su hogar.

Nadie anda pensando si la casa es propia o alquilada, sino que ese es su hogar, y entonces hacen el aseo, limpian las ventanas, arreglan desperfectos, colocan cortinas, etc, pues en definitiva ahí viven.

Por eso, tu analogía con las parejas es errada, puesto que una pareja que funda su unión en el amor (y por ende forma un hogar), no anda pensando en lo que establecen las leyes o el contrato nupcial ya sea civil o religioso, sino que en el amor que siente por el otro.

Es errado tratar de establecer leyes causales como intentas hacerlo, para algo tan variable como las relaciones humanas.

Así, tenemos experiencias donde parejas que han convivido años, siguen juntas y luego se casan, y otras que nunca convivieron, luego de casarse, se separan al poco tiempo.

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Hola Felipe, hace tiempo no venía a tu blog. No estoy de acuerdo en lo que planteas, porque hay afirmaciones sin sustento, y sobre todo con tu analogía con la casa propia y la alquilada.

Una familia que alquila, también cuida la casa, pues ese lugar que legalmente no les pertenece, es su hogar. Es decir, más allá de lo que establecen las leyes en cuanto a la pertenencia, ese lugar es su hogar.

Nadie anda pensando si la casa es propia o alquilada, sino que ese es su hogar, y entonces hacen el aseo, limpian las ventanas, arreglan desperfectos, colocan cortinas, etc, pues en definitiva ahí viven.

Por eso, tu analogía con las parejas es errada, puesto que una pareja que funda su unión en el amor (y por ende forma un hogar), no anda pensando en lo que establecen las leyes o el contrato nupcial ya sea civil o religioso, sino que en el amor que siente por el otro.

Es errado tratar de establecer leyes causales como intentas hacerlo, para algo tan variable como las relaciones humanas.

Así, tenemos experiencias donde parejas que han convivido años, siguen juntas y luego se casan, y otras que nunca convivieron, luego de casarse, se separan al poco tiempo.

Felipe A. Castillo Farías dijo...

Hola a todos. Contento de volver a publicar cosas.
José G: Sé de ti por la gente de Santa Cruz, me alegra mucho que estés bien en la Uandes. Muy buenos recuerdos de allá.
José A: Pienso distinto que tú. Creo que el sentido de pertenencia hace que las cosas reciban un trato diferente, por eso el ejemplo del alquilar y ser propietario. Así como no es lo mismo "pololear" que estar casados, tampoco lo es estar casados o no. El sentido del matrimonio creo que implica un afán de pertenencia el uno del otro.
Pero está muy bien que opines diferente!

Muchos saludos

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Felipe, claramente el sentido de pertenencia hace que las cosas reciban un trato distinto, pero ese sentido no lo da una firma o un papel, o la aprobación de un juez civil o clerical, sino que el diario vivir.

Apliquemos el ejemplo a la nacionalidad, y verás que ocurre lo mismo.

En otras palabras, si crees que el amor es la expresión máxima, entonces siempre se antepone a cualquier ficción humana. Es decir, que el sentido de pertenencia en una relación la da éste y no el reconocimiento legal o de otro tipo.

Saludos

Gustavo dijo...

Yo no se. Pienso un poco distinto. Quiza sea porque estoy soltero. Porque siento que al amor de mi vida todavia no lo encontre. Pero para mi eso del matrimonio no se hasta que punto tiene sentido. Porque lo ideal es que las personas se quieran y sean felices. No lo que figure en los papeles. Ademas si llegado un tiempo despues se cansan y quieren separararse es todo mas complicado. En cambio si no formalizan es todo mucho mas facil.

Ariadna Lira dijo...

Mucho enredo,que bueno es escuchar que gente como tú tiene firmes convicciones con respecto a las parejas.Cada quien su vida y cada cual busca la felicidad como le place y debemos respetar, no podemos más que expresarnos.Por mi parte pienso que te faltó lo espiritual, todos ustedes hablan solo de lo material, renta, venta, formal, informal agrr...no todo en la vida es eso,tan solo la mitad, quisiera que pronto escribieras sobre lo otro, cuentanos chico.Saludos.

Felipe A. Castillo Farías dijo...

Muchas gracias por los comentarios.
Tienes razón Pedernal: Faltan argumentos espirituales en lo que he escrito. Ya podré algunas cosillas.
Gustavo: Muchas gracias por tu opinión. Creo que es fundamental plantearse cual es el modelo de familia que deseas formar, si al final piensas que la unión a tu mujer será algo con fecha de caducidad, claro que comparto contigo que el echo de casarse lo hace más complicado (divorciarse después, etc..). El tema está en quienes pensamos en una unión perenne, para toda la vida.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Mi nombre es Erika, estaba buscando una información y de repente encontré este blog. Bueno Felipe, antes que nada, muy buena forma de redactar y exponer un tema, felicidades por tu blog! :), en cuanto a los conmentarios, todas las opiniones son respetables chicos, pero si nos vamos al sentido espiritual, no pensemos que un matrimonio es solo un formalismo, hay que recordar que el matrimonio es una institución SAGRADA creada por Dios, no digo que uno nunca deba divorsiarse, hasta la biblia dice en que caso debe hacerse, pero la intención de Dios es que sea una unión eterna, por eso hay que analizar muy bien con quien te vas a casar para no arrepentirte después, para mi vivir en un unión libre no te da ninguna garantía como un "papel" firmado por mutuo acuerdo, por que si acaba, te encontrarás frustrado, pues te darás cuenta que perdiste tu tiempo, y al menos en el caso mío, como mujer, nos gusta sentirnos seguras al lado de un hombre. Bueno, es mi humilde opinión. Pero siempre es debatible chicos. Saludos a todos. XD

Ciudadano Terrorista Suicida dijo...

Vamos a ver. Para empezar, no sé a quién te refieres cuando dices que eres visto como raro porque cada uno vive en su piso. ¿Hablas del conjunto de España, o de la España cañí (Madrid, Castillas...)? Tu concepto de la propiedad no me ha gustado mucho. Un matrimonio no hace que uno persona te pertenezca. Mires desde el punto de vista que lo mires, sólo es un papel. Lo creo necesario para gestiones administrativas. Tú mueres, yo cobro... y punto. Las relaciones no se destruyen. Se acaban, comienzan otras nuevas y vamos aprendiendo. Así es la vida. No debemos forzar nada. Lo de para toda la vida es una forma de pensar muy retrógrada. Mejor para el presente. Te quiero ahora, en este momento. Eso es sincero. Te querré para toda la vida es irreal y especulativo.