sábado, 29 de marzo de 2008

Por favor, no me roben

Hace un tiempo, un amigo me comentó algo que le sucedió a su Madre estando en Italia. Resulta que mientras caminaba por la calle, un sujeto pasó rápidamente por su lado y la “cartereó”, como se dice en nuestra jerga local. La señora, luego de tan vil acción del sujeto, exclamó una palabrota de esas bien chilenas que uno dice cuando se exaspera. Acto seguido, el sujeto se detiene, se da vuelta –al reconocer como familiar el improperio– y le dice, “¡señora!, ¿usted es chilena?.... a noooo, yo a los chilenos no les robo”. Y le devolvió la cartera.

El sujeto, era chileno. Gran embajador de nuestra cultura en el viejo mundo.

Y parece que no sólo en el extranjero nos caracterizamos por la cultura de la mano larga. Sí, porque en los últimos meses, nos estamos acostumbrando a ver en las noticias, cómo personeros públicos usufructúan de sus cargos para hacer engordar sus arcas personales. EFE, MOP-Gate, el episodio del Mineduc. Por el otro lado: enredos en la Municipalidad de Huechuraba. Y así, suman y siguen muchos casos en los que gente teóricamente encomiable, resulta tener la sensación de que robar, no es malo.

En Chile, nos pasa eso. Creemos que el hurto tiene matices, “no, si no es robar”, cuando en realidad lo es.

Me tocó darme cuenta estando en España, hace un par de años. En una Clínica Universitaria, le pedí prestado un libro a una amiga para fotocopiarlo. Y me miró con cara de “y este no sabe acaso que eso es delito”, porque en todos los países es sabido que fotocopiar es faltar al derecho de autor; en el fondo, no pagarle al escritor del libro por su trabajo, y copiarlo. Y acá en Chile, ni nos lo cuestionamos. Lo mismo pasa con el pirateo, y acá quien esté falto de pecado, que tire la primera piedra. El pirateo, ¡es un robo!, y sin embargo, tampoco se nos arruga la frente al comprar un DVD en la feria de verduras…. Es casi un acto reflejo, todos lo hacen, nadie se lo cuestiona. Así que me declaro culpable.

No es raro entonces, que partiendo por una cultura que tolera matices del robo, al final terminemos agrandando la manga para tolerar faltas mayores. Más si el que maneja el ancho de la manga, somos nosotros. La tentación de tener una gran suma ahí, a la mano, tan fácil de manosear, a los chilenos se nos va en collera. Sobre todo porque cada vez se está haciendo más común. ¡Quién sabe cuántos delitos de corrupción finalmente no salen a la luz!

No quiero hablar de política, pero, hago un llamado a los candidatos a estar a la altura de lo que esperamos de ellos. Por favor, no se desabrochen el botón de la manga, ¿vale?

Y para nosotros, creo que está muy bien que dejemos de tener esa actitud de aprecio por quienes faltan a la verdad realizando actos como estos. En Chile, nos gusta la gente “pilla”, es un signo de inteligencia que valoramos. Sin embargo, es el momento de que nos quitemos el antifaz y veamos la realidad como corresponde: que robar, no admite matices, aunque nos cueste ir contracorriente.

5 comentarios:

Álvaro P. dijo...

Toda la razón. Es terrible que acá los honrados sean tratados de pavos.
Pasaba a saludar.
Saludos,
Álvaro Paúl.

Paula O'Reilly dijo...

Asi es, el mas pillo, el que se "gana" en las filas, el que no paga...es el mas bacan

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Juzgar con la misma fuerza el acto corrupto, sin importar la relación existente con el enjuiciado, es lo que nos hace realmente incorruptibles e intachables frente al resto.

Entonces, la idea al fin y al cabo, es evitar que una mayoría tenga la percepción en que todos lleguen a decir: ¿Si todos roban, por qué yo no?

Anónimo dijo...

bueno aca si te encuentro la razon mmmmmm lamentable nuestra realidad

Felipe A. Castillo Farías dijo...

Eso!, quue buenos los comentarios.

Ahora vendrá algo polémico. Los espero con sus siempre bienvenidos posteos.

Saludos.