martes, 22 de mayo de 2007

Trabajo, Trabajo, Trabajo

Columna Publicada el 12 de Mayo de 2007.

Muchos recordaremos la campaña de diputados y senadores de hace un par de años, en los que aparecía en la franja electoral un candidato que pedía a gritos en su corto, pero recordado período de franja la consigna ¡trabajo, trabajo, trabajo!, que pretendía hacer saber a sus electores que él estaba por crear más fuentes de empleo, aprovechándose del descontento de la población ante cifras que bordeaban el 10%.

Gran estrategia la del candidato: El trabajo es un gran tema en la sociedad. Además que en tan corto período de tiempo era una forma de pasar a la historia. Más de alguno de nosotros no recuerda el nombre ni la cara del sujeto pero recuerda su consigna, como yo o como usted que está leyendo esta columna (otrora fueron unos “Aric”, y más atrás quien sabe, “Punta Arenas”, “igualdad”, u otras consignas que “venden” mensajes en pocos segundos).

En fin, toda esta palabrería pretende nada más que introducirnos al tema del trabajo.

El Señor candidato de ese entonces tenía muy claro algo clave: El Ser humano tiene el derecho a trabajar. Para el 99,9% de la población (se excluyen acá quienes se han ganado el Loto con revancha y han dejado de necesitarlo), es la manera de llevar el sustento a nuestros hogares, con la “marraqueta bajo el brazo”, como decían los antiguos.

Ahora bien, ¿tiene otro fin el trabajar?¿o es sólo una manera fome, burda y obligada de llegar con el pan francés a la casa?.... La respuesta es sí. Un sí rotundo.

Hasta hace unos siglos, trabajar era una lacra destinada al vulgo, algo necesario pero humillante, manera de llevar el sustento a la familia por no haber sido heredero de los dioses y de su bonanza. Es una lástima que la palabra trabajo en nuestro idioma, venga de “Tripalium”, vocablo del siglo sexto que simboliza los tres palos destinados a la tortura en ese entonces. Una interpretación sesgada del relato bíblico sobre el pecado de Adán ha contribuido a instalar la imagen del trabajo como imposición esclavizadora y pena aflictiva. Por muchos, el trabajo es algo necesario pero obviable si aparece un Kino con los 14 números: El ejemplo del ganador del Loto con revancha es un claro ejemplo de este tipo de persona.

Señores, están equivocados: Trabajar es un derecho, pero también un deber.

Desde el principio, Dios llama al hombre hecho a su imagen y semejanza a ser partícipe de la creación, trabajando junto a él. Juan Pablo II decía en una de sus cartas: “Hecho a imagen y semejanza de Dios en un mundo hecho para que él lo dominase, el hombre está hecho para el trabajo”. Después del pecado original, el trabajo queda sumido a un gravamen de esfuerzo, dolor y lucha, sin embargo, sigue siendo la misma llamada a colaborar con los designios del creador.
Trabajando, el hombre toma conciencia de su realidad de hijo de Dios, y de hecho elige, para hacer más evidente esta realidad, a un hombre carpintero como “Padre Adoptivo” de su hijo en la tierra, San José Obrero, a quien celebramos el día del trabajo. Su misión consistirá en hacer de Jesús un trabajador más en la tierra, en un trabajo común y corriente como el de usted o como el mío.

En el trabajo, además de permitirnos llevar la marraqueta a la casa, se evidencian muchas otras facultades: Se aplica la inteligencia y la voluntad, la libertad por un fin loable, el amor. No importa la monotonía de nuestro obrar: el recolector de uva, el empleado público, el patrón del fundo, todos, absolutamente todos en su actuar cotidiano ayudan a escribir la sinfonía de la creación cumpliendo su vocación: Trabajar.

Así es: nuestra vocación como personas es trabajar.

Y los enemigos de esta vocación no son otros que la ociosidad, la desaplicación a nuestra labor, la explotación y el desempleo, caballo de batalla de nuestro candidato. Ahora, el que - pudiendo y debiendo - no quiera trabajar, que tampoco coma, sentenciaba San Pablo.

En fin, nuestro candidato tenía razón: trabajo, trabajo y más trabajo es lo que necesitamos. Es nuestra misión.

2 comentarios:

Paula O'Reilly dijo...

Felipe:

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saludos!!!

litz

Anónimo dijo...

muy buenos todos los articulos