sábado, 24 de noviembre de 2007

Lo que ellas quieren

La mente femenina será siempre para nosotros los hombres, algo tremendamente complejo.

Como la semana antepasada escribí acerca de la masculinidad, esta semana me propuse hacerlo acerca de la feminidad. Intenté e intenté abstraerme a una mente femenina,…. pero no pude.

Así que le pedí a algunas amigas, que me ayudaran en este proceso de averiguar como se definen las mujeres, en definitiva, ¿Cómo son las mujeres?

Hace unos años, mi profesor de castellano decía que los griegos creían que el ser humano había sido creado como un ente único. Y que producto de su pecado original, fueron castigados por los dioses, quienes los separaron en hombre y mujer. Ambos estarían condenados a una búsqueda de por vida de su “otra mitad”. En el fondo, lo que a uno le falta para completarse, está en alguien del sexo opuesto.

De la misma manera, Juan Pablo II, en una carta que dirigía a las mujeres, explicaba el real alcance del episodio de “la costilla” del Génesis. Dice que la mujer viene a llenar el vacío que queda en el mundo con la sola concepción del varón.

Es verdad, la mujer (¡¡y menos mal que lo hacen!!), llena todo lo que nos falta por llenar, que es bastante. Me atrevería a decir que llena los espacios del mundo en mayor medida que como lo hacemos los hombres. Y están preocupadas de tal o cual cosa, que no falte esto o aquello, con una manera de amar distinta, maternal. Es quizás eso una de las cosas que las hace tan especiales. Que con su eventual maternidad, son madres siempre, aún cuando no lo sean de manera patente. Expresan cariño de una manera mucho más espontánea y delicada, siempre con el orgullo de poder cuidar y proteger, por sobretodas las cosas.

Es que, debe ser muy especial el hecho de poder llevar a alguien en el vientre.

Me soplan mis amigas, que además a las mujeres les encanta sentirse amadas y protegidas, a pesar que no lo digan expresamente. Así que compadres: a cuidar y querer a la pierna suave, como dirá un futbolista por ahí. A nosotros nos encanta, por si acaso.

Bueno. Entenderlas es cosa de siglos. Milenios, quizás. Y aún así, creo que no lo lograremos, que por lo demás resultaría tremendamente aburrido. Nos encanta que sean así, y nos encanta tratar de entenderlas, cada vez más, un poquito, aunque nunca podamos.

Mujeres, como diría Arjona: lo que nos pidan podemos. Si no podemos no existe. Y si no existe, lo inventamos, ¡por ustedes!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Considero de suma importancia el retomar en la mujer su capacidad natural de gestar vida. Su femeneidad y diferencia más natural con el hombre, es la capacidad que tienen como gestadoras de hogar. Somos visualizadoras más del proceso que del objetivo, es por ello que, por ejemplo, son las mujeres quienes se preocupan en un asado de que hayan ensaldas, postres, servilletas, mientras que el hombre es quien se preocupa del objetivo principal: la carne.
Hoy en día, la mujer está enmancipando su identidad femenina. Piensa que para tener un espacio laboral entre tantos hombres, deben ser uno de ellos ¡y cuán equivocadas están! Si al aportar con nuestros detalles femeninos podemos enriquecer mucho más el trabajo, hacer un ambiente laboral más acogedor, confiable, es decir, maternal.
Invito a todas las mujeres a que no se dejen llevar por esa "falsa autorrealización laboral", nuestra felicidad radica en actuar según nuestra naturaleza humana, no imitar otras, pues es como ver un árbol que se empeña en dar otros frutos. Nuestros frutos están en ser mujeres que hacen hogar y para ello, el primer paso es escuchar nuestro instinto femenino que está siempre atento a las necesidades del otro, no a la realización personal sin los otros.
Por último, quiero destacar un típico refrán que dice "Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer". Por lo tanto, si queremos una sociedad más solidaria, una sociedad con verdaderos líderes, nuestra responsabilidad está en hoy ser grandes mujeres.

Felipe A. Castillo Farías dijo...

Anónima:
Me imagino que eres, mujer.
Es un poco machista tu visión de poner por detrás del hombre a una gran mujer. Quizás sea mejor que lo expongas como que están en un nivel similar, donde ambos deben ser igualmente "grandes".
No en vano las familias requieren de dos grandes personas, de igual cuantía (aunque aveces indudablemente uno lo es más que otro) y que se potencian de manera equitativa, o al menos asi debiera ser. Cada uno en su rol, las mujeres en el suyo como me ha quedado muy claro con tu comentario.
Déjame decirte que no creo que tú, rubia anónima, seas machista. Esto no es más que un consejo.

Saludos Cordiales
FC

Felipe A. Castillo Farías dijo...

Y a quienes les ha llamado la atención mi dejo de hilaridad al exponer la manera en la que un seglar futbolista se refiere a su amada, me gustaría que me dijeran si no esbocé una sonrisa en el momento en que lo leían.
Si es así, he cumplido mi objetivo.

Saludos Cordiales
FC

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Claramente la mujer es clave en la vida de cualquier persona, hombre o mujer, puesto que de ella nacemos...
Lo que me llama la atención es que si la Iglesias considera que la mujer es un complemento clave para el hombre, por qué entonces no permite que los curas se casen.

Anónimo dijo...

Y seguirán pasando muchos siglos y ustedes no lograran comprendernos, es imposible aun cuando traigamos un manual de usuario y que en la caja diga "ULTRA FRÁGIL" por la sencilla razón que ni nosotras mismas logramos entendernos.
No necesitamos que nos comprendan, solo que nos amen.
Felicitaciones por tú blogs.
Yu.

Anónimo dijo...

extraordinario tu blog, de verdad! no escribo felicitaciones, sino: GRACIAS!!!